✧✧✧ Esa madrugada a las 04:32 a.m, en Milán. ✧✧✧ En la sala privada de espera de la familia Ricciardi nadie había dormido. Las horas habían pasado lentas, tensas, casi irreales. Lucrecia estaba sentada en el sofá con los dedos entrelazados, murmurando oraciones apenas audibles. Stefano permanecía de pie junto a la ventana, mirando hacia el pasillo cada vez que escuchaba algún movimiento. Adriano caminaba de un lado a otro con pasos largos y silenciosos, la tensión reflejada en su postura rígida. Mirella observaba todo con una calma aparente, aunque sus manos estaban apretadas sobre su regazo. Y Fiorina… Fiorina estaba sentada en una de las sillas acolchadas con el teléfono entre las manos. La pantalla seguía mostrando la misma lista de llamadas: Giorgio Marchesani, sin respuesta. Había intentado llamarlo varias veces a lo largo de la noche. Ninguna llamada había sido respondida. El silencio del teléfono se sentía más pesado que el de la habitación. Su pecho estaba lleno de
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