—Mírate —dice, casi encantado—. Ya no eres tan fuerte, ¿verdad?Mis rodillas flaquean tanto que casi me desmayo, perome obligo a ponerme de pie, forzando mi cuerpo a moverse.Lucha, tienes que luchar… me digo a mí misma, empujando mi cuerpo para golpearlo, pero fui demasiado lenta.Me agarra la muñeca con facilidad, retorciéndola hasta que un dolor agudo recorre mi brazo.Jadeo, con la boca abierta.Para colmo, el de pelo oscuro se acerca y esta vez no se contiene, desatando su ira y sed de venganza sobre mí.El primer golpe me impacta con fuerza en la cara.Mi cabeza se gira bruscamente hacia un lado.Antes de que pueda recuperarme, otro puñetazo me golpea las costillas, dejándome sin aliento.Intento bloquearlo, pero mi brazo apenas se levanta antes de que otro golpe lo alcance, obligándolo a bajar.Vuelvo a golpear, desesperada, pero es torpe y débil. El otro tipo esquiva mi ataque como si nada, asestándome golpe tras golpe en cada punto vulnerable del cuerpo, cada uno más fuerte
Ler mais