Allí estaba, unos minutos después, caminando junto a un hombre al que apenas había conocido unas horas antes. El ligero frío del aire ruso le susurraba en la piel, elevando el aire. Sabía que el hotel era precioso, pero era aún mejor desde fuera. No se había fijado en el reluciente camino de piedra al entrar. Quizás estaba muy cansada o Damian la asustaba tanto que no se atrevía a admirar el paisaje.Sentía su mirada ardiente en la coronilla, pero mantenía la vista fija en cómo sus pies lamían la arena al moverse. Era dolorosamente difícil ignorar su presencia amenazante. Aunque daba largas zancadas, seguía su mismo ritmo. Deseaba saber qué pasaba por su cabeza.El silencio se extendió entre ellos y Sofía lo odió.¿Por qué la había invitado si solo iban a caminar en silencio?"Ni siquiera sé tu nombre", soltó, con la voz más alta de lo que pretendía. "O sea... acepté ir a dar un paseo contigo, lo mínimo que puedes hacer es decirme tu nombre".La comisura de sus labios se levantó, dive
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