AstridMe desperté con un sobresalto violento, los pulmones arrastrando aire como si hubiera estado ahogándome. El sudor se pegaba a mi piel, empapando la camiseta de dormir y enredando mechones de pelo contra mi rostro y cuello. Por un momento, no supe dónde estaba. El sueño aún ardía detrás de mis ojos: llamas rugiendo, humo asfixiando el aire, Rowan gritando mientras el fuego lo devoraba por completo. El recuerdo se aferraba a mis ojos como un castigo del que no podía escapar.El olor a humo parecía real. El calor parecía real.Mi corazón latía dolorosamente contra las costillas mientras recorría la habitación con la mirada, buscando desesperadamente señales de fuego, luz parpadeante, humo ascendiendo, cualquier cosa. Pero no había nada. Solo la quietud familiar de mi habitación me recibió: cortinas corridas, luz matutina tenue filtrándose por los bordes, el zumbido callado del palacio antes de que el día comenzara de verdad.Presioné una mano temblorosa contra mi pecho, intentando
Leer más