LAS REGLAS DEL TÍO 2PUNTO DE VISTA DE SOPHIAAguanté cuatro días.Cuatro días con la mirada de Víctor siguiéndome por la cocina, su voz un poco más áspera al darme los buenos días. Cuatro noches dando vueltas en la cama, con los dedos ansiosos por desobedecer su orden de no tocarme, pero el miedo —y la emoción— del castigo me mantenían obediente.Al quinto día, me derrumbé.Esperé a que saliera a revisar las cercas y luego me escabullí al establo. El aire estaba cargado de heno y cuero. Encontré su espacio privado en el desván: un armario cerrado con llave que lo había visto abrir una vez. La curiosidad me venció.Forcé la sencilla cerradura con una horquilla (un truco que aprendí de mis amigas rebeldes) y lo abrí.Dentro: rollos de cuerda suave, un cinturón grueso de cuero, esposas, una paleta, botellas de lubricante y cosas que no reconocí, pero que me hicieron sentir un escalofrío. Estaba tan absorta mirándolo que no lo oí regresar.—¿Encontraste lo que buscabas?Me giré, con el
Leer más