Ashley—Te he extrañado muchísimo.—Yo también te he extrañado mucho —dijo él, observando mi vestido color vino y mis tacones color ceniza.—Gracias, cariño —respondí sonriendo—. Tú también te ves muy elegante.Caminamos tomados de la mano hacia la tienda de la escuela, donde compré todas sus golosinas favoritas: galletas con chispas de chocolate, barras de granola y algunos dulces sorpresa.—¡Mamá, no tenías que hacerlo! —protestó, abriendo mucho los ojos al ver todas las cosas.—Claro que sí —dije guiñándole un ojo—. Mereces que te consientan.Mientras paseábamos por el campus, hablamos de todo: sus clases, sus amigos y el próximo torneo de fútbol. Su entusiasmo era contagioso, y yo no podía dejar de sentirme orgullosa.—¡Mamá! ¡Te he extrañado muchísimo! —exclamó, corriendo hacia mí.Compartimos un cálido abrazo, y pude sentir toda su emoción.—¿Qué hay en la bolsa, mamá? —preguntó, mirando la bolsa de compras que colgaba de mi brazo.—Nada importante —respondí juguetonamente.Él s
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