—¡Hola, hermosa! —Jessy la saludó muy alegre, sobreactuando, siempre lo hacía cuando ocultaba algo—. Pero mira cómo te ves. —La rubia la miró ladina—. ¿Qué te hiciste? ¿Botox acaso? —Trató de bromear y, al parecer, había funcionado, ya que las tres rieron.—¿Qué te pasa, Jessy? Aún soy muy joven. —Sofía refutó, aún graciosa, y se acercó a Sol para tomar a su hijo en brazos, besando su mejilla.Apenas había pasado unas horas y ya lo extrañaba. Era un niño adorable, con el cabello rubio como ella, pero con las facciones de su padre. Era un digno Devís. Aunque esa peculiar naricita definitivamente era de su padre, y le encantaba.—¿Y Fernando? —Sofía alzó la mirada, observando a su alrededor, buscando ver a su esposo, al menos de palabra, en alguna parte del jardín, pero no lo vio por ningún lado. Volvió a mirar a su hijo, que estaba muy entretenido, mientras contemplaba las expresiones de las dos chicas, que se miraron entre sí, abriendo los ojos sin saber qué decirle en realidad.—Sali
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