Cuando descubres que estás embarazada de cualquiera de tus dos amantes mientras el multiverso colapsa y tienes medio año antes de pelear contra infinitas versiones de ti misma, aceptas que la planificación familiar es un concepto relativo.La tercera prueba confirmó lo que Aria ya sabía. El sanador de Valdoria observaba el cristal mágico brillar con luz dorada, el patrón inconfundible de vida nueva entretejida con la de la madre. Tres semanas. Apenas un susurro de existencia, pero suficiente para cambiar todo.—¿Quiere saber la paternidad? —preguntó el sanador, su voz neutral pero sus ojos curiosos. En una corte donde la Emperatriz compartía cama con dos hombres abiertamente, la pregunta era procedimiento estándar.—No —respondió Aria, su mano descansando instintivamente sobre su vientre plano. Todavía no había nada que sentir, pero sab&iacut
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