Cuando el bebé de tu familia lleva la semilla de tu peor enemiga dentro, cada risa infantil es un recordatorio de la pesadilla que viene.La sala de consejo de Valdoria reconstruida brillaba con la luz del amanecer que se filtraba a través de las ventanas emplomadas. Aria observaba cómo los rayos dorados iluminaban la mesa de roble macizo, creando patrones de luz y sombra que parecían danzar sobre la superficie pulida. Debería haber sido un momento de paz. En cambio, el silencio que llenaba la habitación era denso como el humo, sofocante como el miedo.Elena sostenía a su hija contra el pecho, meciéndola con movimientos protectores que hablaban de un instinto maternal más profundo que la razón. La bebé dormía tranquilamente, ajena a las miradas que convergían sobre ella como cuchillos invisibles. Tenía el cabello oscuro de su madre, los rasgos delicados que prometía
Leer más