Capítulo 19. Los sentimientos de Lira
Narrador Omnisciente El rugido incesante del océano era, para Lira, el sonido de la purificación. Tres días de tregua. Tres días de escape. El pequeño bungalow de Olivia, con sus ventanas abiertas al Atlántico y su decoración sencilla de maderas blanqueadas y textiles de lino, era el antídoto perfecto para el mármol frío y la tensión asfixiante de la Mansión Spencer. Al inhalar el aire salado y fresco, sintió que el peso del traje, del contrato y, sobre todo, de la confesión silenciosa de su corazón, se aligeraba. Había empacado ligero, dejando deliberadamente atrás cualquier cosa costosa que Knox le hubiera dado. Quería ser, por tres días, solo Lira. La Lira que no estaba enamorada del hombre que luchaba por no tener corazón. Olivia, ajena al abismo emocional de su amiga, solo veía a una mujer agotada por el estrés de un matrimonio con un magnate. Lira mintió con convicción, explicando que el médico había insistido en el "descanso mental" para asegurar el bienestar del bebé, u
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