Me detuve y lo miré en shock, podía ser mi padrastro, pero no era mi padre y eso no le da derecho a decirme qué hacer.—Lo siento, señor Brian, pero no le respondería —le dije enojado."Hijo insolente, te he advertido varias veces que te comportes bien, pero parece que te has negado a escuchar", dijo finalmente mi madre, saliendo de detrás de su marido, que había estado allí de pie en silencio."Soy una adulta, mamá, ya no una niña", respondí enojada mientras caminaba de regreso a mi habitación, sintiéndome agotada por esta situación, y había decidido que me iría pronto.Me marché furioso, corriendo a mi habitación, dándome cuenta de que no tenía nada que empacar que realmente me perteneciera; todo me lo habían proporcionado los negros, y tendría que dejarlo todo, salvo algunas cosas personales. Lo único era que tenía dinero de sobra para empezar mi vida en otro lugar, gracias al trabajo que tendría que dejar.Llevé algunas cosas necesarias, y era curioso lo cómodo que había estado aq
Leer más