No morí—algo peor sucedió: me fragmenté en catorce personalidades distintas, cada una con fracción de mis memorias, y todas peleando por control del cuerpo que Refracción abandonó al desintegrarse.La consciencia regresó como cristal rompiéndose en reversa—fragmentos afilados que no encajaban correctamente, bordes cortándose entre sí. Abrí los ojos en una nave médica Primordial, paredes orgánicas pulsando con bioluminiscencia azul, y la primera cosa que pensé fue: Sobreviví, excepto que trece voces más pensaron exactamente lo mismo al mismo tiempo, cada una convencida de ser la verdadera, la original, la única que importaba.—Fascinante —la voz de Adán llegó desde algún lugar a mi izquierda, clínica y distante como siempre—. Nunca había visto fragmentación de consciencia a esta esc
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