Punto de vista de Mateo Cuando me desperté esa mañana, la casa estaba extrañamente tranquila. Nunca fue ruidoso, pero el silencio de esta mañana fue derrotado. Inclinando mi cabeza hacia un lado mientras estaba detrás del espejo de mi baño, la cara de Julio apareció en mi cabeza. Mientras dormía, juro que sentí labios suaves en mi frente. ¿Fue Julio? - Reflexioné inclinando la cabeza de nuevo. En el momento en que el pensamiento golpeó, me alejé del mostrador, corriendo hacia el pasillo. "Julio". Llamé, pero fue el eco de mi voz el que volvió a mí. Cuando llegué a su habitación, abrí la puerta solo para ser recibido por una habitación vacía. "¡Maldita!" Murmuré, clavando mi mano en mi cabello. No pude evitar culparme a mí mismo por quedarme dormido. Debe haber esperado a que me despertara, pero cuando se cansó, se fue sin mí. Al regresar a mi habitación, marqué su teléfono, pero las líneas no se conectaron. Mi segundo intento hizo que mi corazón se acelerara y en poco tiempo
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