PUNTO DE VISTA DE TERESAEl despertador sonó a las seis y media, y por una vez no lo odié.El brazo de Rafael estaba alrededor de mi cintura, su aliento cálido contra mi cuello, y me permití un momento solo para existir en esta burbuja perfecta antes de que la realidad nos exigiera levantarnos y enfrentar el día.«Cinco minutos más», murmuró Rafael contra mi pelo.«Eso dijiste hace diez minutos.»«Esta vez lo digo en serio.»Me reí y me giré en sus brazos para mirarlo. Todavía tenía los ojos cerrados, el pelo revuelto en ángulos extraños, y se veía más joven así. Menos como un CEO multimillonario y más como el chico universitario del que me enamoré hace años.«Lucía se va a despertar pronto», le advertí.«Sobornarla para que duerma más es moralmente cuestionable, ¿verdad?»«Muy.»«Maldición.» Finalmente abrió los ojos, grises y somnolientos, y me miró como si yo fuera lo mejor que había visto en su vida. «Buenos días, hermosa.»«Buenos días a ti también.»Me besó, lento y dulce, el ti
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