Punto de vista de KaelenEstaba hirviendo de rabia. Mis garras latían con el deseo de mutilar a Luis, de dejarlo convertido en nada más que un charco de carne y sangre. Sin embargo, me había atrapado como una especie de lago helado que espera ansiosamente la primavera. Sus ojos, cuando declaró que yo no era rival para él, eran pura delicia. Se regocijaba en mi sufrimiento. En el sufrimiento de Elara. Y lo odiaba por ello.Cielos, lo despreciaba. Sentía que no existía palabra capaz de cuantificar la ira que experimentaba. Pero estaba atrapado, impotente. Solo podía observar cómo el amor de mi vida le suplicaba que me dejara en paz.Qué humillante... Maldije mi debilidad. Maldije mi incapacidad para protegerla.Lucía dio un paso al frente en ese momento, con los ojos brillando de determinación. Luis parecía divertido, como si nuestros intentos no fueran más que entretenimiento para saciar sus retorcidos deseos. Sin embargo, cuando Lucía mencionó el poder de mil ancestros, su sonrisa
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