221. Decisión
MagnusGabriela seguía refugiada contra mi pecho. Los sollozos ya habían disminuido, pero su tensión seguía ahí, densa, palpable. Pasé la mano por su cabello para calmarla, mientras mi corazón latía con fuerza, atrapado entre la frustración, la preocupación y algo más profundo que ya no podía ignorar.“Vas a hacer las maletas”, dije, con voz firme, sin necesidad de alzar el tono.Ella levantó la cabeza para mirarme, los ojos enrojecidos, abiertos de par en par.“¿Qué?”“Vas a hacer las maletas, Gabriela”, repetí, sosteniéndole la mirada. “Te vienes a Aspen conmigo.”Se apartó de mi pecho y cruzó los brazos, girando el rostro.“Para eso te llamé… para decirte que no voy a Aspen.”Solté una risa seca, casi cortante.“Sí que vas.” Me acerqué de nuevo, imponiendo mi presencia. “No me voy a ningún sitio sabiendo que estás en peligro.”“Magnus, no puedo”, respondió, esta vez con más firmeza, aunque la voz aún le temblaba.“¿Por qué no?”, pregunté, entrecerrando los ojos, sintiendo cómo la p
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