Un año y seis meses más tarde…Kelly salía de una cálida ducha después de pasar tiempo en la piscina junto a Killian y Allie, que estaba de visita con su hija de cuatro meses.Al salir del cuarto de baño, se encontró con su esposo, que ayudaba a su hijo de un año a dar sus primeros pasos. Aunque estos eran tambaleantes, las sonrisas de ambos eran abrumadoramente idénticas y encantadoras. Se quedó embelesada mirando el cabello castaño claro, con suaves ondas, y sus ojos tan verdes como los de su padre. Luego pasó su mirada por el torso marcado y desnudo de su marido, que tan bien recordaba. Aquello la hizo sentir el cosquilleo familiar que la recorría con tan solo mirarlo. La flexibilidad, la fuerza y la ternura que tenía para sostener a su pequeño Jamie le daban un toque mucho más sexy. La vida de padre le sentaba de maravilla.—Par
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