550. EPÍLOGO: UN FINAL FELIZ
LILIAN:Lo miro nerviosamente, cierro la puerta detrás de nosotros mientras el aire fresco de la noche nos envuelve. La terraza está iluminada tenuemente por pequeñas luces que serpentean por las barandillas. Las estrellas parecen más cercanas esta noche, como si quisieran ser testigos de lo que está a punto de ocurrir. Alessandro se gira hacia mí, con las manos en los bolsillos y esa expresión entre curiosidad y fastidio que siempre adopta cuando siente que estoy a punto de romper algún esquema que ha trazado en su mente. —No me culpes a mí sin saber de qué se trata. También es culpa tuya; es más, creo que es más tuya que mía —le digo sonriendo mientras al fin salimos del salón. —¿Qué quieres decir? —pregunta intrigado. No le respondo de inmediato. Lo dejo que se impaciente un poco. Luego me le acerco despacio y le tomo una mano colocándola en mi vientre. —De esto —digo con una sonrisa, aunque estoy nerviosa. Nunca hablamos de tener hijos—. Tengo ya varias semanas de retraso;
Leer más