Cap. 63
Pov LilianHan pasado tres días desde esa conversación con Alan, y desde entonces he estado evitando a Alonso como si tuviera la peste. Aunque realmente no tiene la peste, es la peste. Podrá parecer una decisión exagerada, y lo es, no voy a mentir.Pero simplemente necesito espacio.Me niego por completo a permitirme tener el síndrome de Estocolmo. No puedo depender de alguien como él. No es una buena persona. El chico golpeado desapareció hace años, y aunque la duda me carcome sobre lo que le pasó estos años, sobre lo que lo volvió así...Mi prioridad debe ser escapar.Evitar a Alonso no ha sido fácil. Él aparece en todas partes: en el desayuno, en el comedor, en los pasillos. Y cada vez que lo veo, cada vez que sus ojos grises se clavan en los míos, siento vergüenza y un extraño cosquilleo en el estómago que me recuerda — y no me ha dejado olvidar — lo que pasó esa noche.Gracias a eso, no he podido evitar sonrojarme cada vez que estoy a su lado.Pero hay algo que me ha ayudado, alg
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