Capítulo 251. Confusión.
La presión se sentía cada vez más fuerte. El frío ya no era el problema para Salomé que tenía las manos congeladas, ahora sentía que lo que hacían no era suficiente. El condado de Pennsylvania también recibió un alerta que de inmediato fue atendido por quién se encargaba de tal zona. El sujeto de cabello atado en la parte superior de la cabeza apreció a la hija del Korol, quien anclaba una cuchilla en su cintura, cerrando el abrigo de piel enseguida. La belleza no era lo que cautivaba de la serpiente rusa, lo era la manera casi mística en la cual se movía. Le entregó la escopeta, oyendo el vibrar del móvil.—Pudiste quedarte en New York —le recordó al dirigirse hacia el bolso de la silla longicua. —Te entiendes mejor con Gavrel.—New York es tierra burda— contestó el ruso midiendo el tiempo en la ruta. —La confidencialidad allí murió, y la que existe no sobrevivirá mucho tiempo.—Vaya— rió la mujer de mirada azul zafiro. —Un sitio en guerra que no te interesa. —En las guerra incluso
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