Capítulo 257. Resentimiento.
La sangre fría corrió por las venas de Catrina, quien ante la intuición, supo también que nada podría detener a Báltico. —El punto, De la Riva...—se aproximó a Vito viendo también a la alemana, y a Salomé por consiguiente, asegurándose de que escucharan—. El punto es que tus padres no son los únicos que se asquearon de tí hace años. En realidad, no fueron los primeros. —No... Catrina se impulsó, haciéndose daño cuando, quien la sujetaba, reafirmó su puño en el cabello. La mantuvieron en su sitio, arrastrando su quejido junto a su cuerpo inmovilizado. Báltico disfrutó verla así; sobre el pie del hombre que la superaba en fuerza detrás suyo, con la columna formando una curva y su cara roja, tanto de frío como por sus golpes. —Ni siquiera quien decía amarte soportó la idea de darte descendencia —Vito sintió su corazón caer a sus pies, ante la insinuación. —¡No lo escuches!— la alemana le gritó llamando su atención. Salomé entró en modo alerta al verla alterada, y no era para m
Leer más