—Que Alejandro pueda aceptar la existencia de dos niños ya es algo durísimo. Y en el futuro tendría que recibir golpes emocionales una y otra vez. Si fuera un dolor de una sola vez, quizá lo superaría… pero los niños van a crecer durante muchos años. Es un veneno lento, un tormento constante. Para Alejandro, eso sería demasiado cruel. Al final, en esa relación solo le quedarían heridas; incluso los recuerdos serían amargos. No puedo ser tan cruel con él. Y, en realidad, tampoco soy capaz de hacerlo. Por eso, el mejor final es separarnos —dijo Sofía, mirando a Carmen—. Dime, Carmen, ¿puedes entenderme cuando digo esto?Claro que Carmen lo entendía. Y precisamente por entenderlo, le dolía aún más el corazón.—Los dos han sufrido demasiado… Dime, cuando hablaste de separarse, ¿Alejandro intentó retenerte?—Aceptó la ruptura muy rápido.—Eso no cuadra… Alejandro es tan posesivo…Sofía sonrió un poco.—Justamente porque me conoce demasiado bien. Sabe por qué quise separarme. Incluso si no q
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