Sentí cómo el aire se me acumuló en el pecho, pesado, casi imposible de sostener. Aziel terminó de hablar... pero mis pensamientos seguían atrapados en una sola cosa:"Su esposa y el bebé que esperaban"Danae estaba con Nana, dormida y ajena a todo este caos, pero yo... yo estaba por derrumbarme.Parpadeé varias veces. No quería llorar frente a él, no aún. No cuando en la sala todavía estaba esa mujer que había entrado aquí como si tuviera algún derecho.Jimena.De inmediato giré la cabeza hacia ella. Seguía allí, con los brazos cruzados, con esa expresión altiva como si esperara verme quebrarme.—Ya lograste lo que buscabas —le dije con firmeza, aunque por dentro temblaba—. Ahora hazme el favor de irte de mi casa.Jimena arqueó una ceja, ofendida.—Qué valiente, ahora. Cuando deberías estar reclamándole a tu marido por mentirte.—Lo haré —respondí, sin subir la voz—. Pero no contigo aquí. No tienes ningún derecho a entrar, insultar y amenazar. Así que te pido, por última vez, que sal
Ler mais