Sostuvo la mano de Rubí y su tono se volvió más serio y firme.Rubí se sorprendió un poco, pero tras pensar en sus palabras, entendió lo que quería decir.Sin embargo, el acto aún debía continuar.Levantó la cabeza, lo miró en silencio y luego sonrió:—Maridito, ¿ya lo sabías?—Su sonrisa tenía un tinte amargo.La última pizca de sospecha y enojo que Marcus tenía se desvaneció por completo, y solo sintió dolor por ella.—Lo sé, y no te culpo. Vámonos a casa—.Pero Rubí le agarró la mano con fuerza y se negó a bajar. Dijo: —Lo siento, solo que no quería que supieras que tu propia madre, la mujer que más amas, la persona que más quieres, en realidad es ese tipo de persona. No quise ocultártelo, pero ahora que las cosas han llegado a este punto, no puedo evitar decírtelo. Siempre supe que eventualmente lo descubrirías, pero ahora que ha llegado el momento, todavía... me siento incómoda y culpable—.Cuando terminó, Marcus estaba realmente atónito.La miró confundido, y con los ojos abiert
Leer más