Ya había salido de la mansión.Pensé que no lo iba a lograr y que sería atrapada por alguien que me vería y armaría un alboroto, dejando en evidencia mi terrible estado.No existe mucha lejanía entre la mansión y mi persona, estaba cerca de la calle en dónde me había dejado Atlas. Vi varios automóviles parados con las ventanas abajo, más ninguno de ellos se llevaba mi atención.—Señorita, venga con nosotros. -Me dijo un hombre que bajo de uno de los tantos autos, solté un gruñido fastidiada. —Por favor, venga.—¡No me toques! -Grite llena de cólera, haciendo que aquel hombre se alejara unos cuantos pasos de mí.No sé quién mierda es y mucho menos me interesa saberlo, solo quiero llegar a casa y encerrarme en mi cuarto hasta que mi cara se pudra por la porquería que tengo en ella.Fuí a esa maldita fiesta deseando tener algo de información, ver si lograba conocer a alguien de vital importancia para toda esta porquería de la trata de personas y... sentía como si no fuera logrado una mie
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