Narrador Omnisciente. Durante horas se mueven en un helicóptero que les permite llevar a Shiori a una localidad secundaria, en donde tardan menos de un día para trasladarse a Rusia. Vladivostok los recibe con dos niños en brazos, una mujer que no despierta y que en cada hora recibe el diagnóstico de empeorar. Ambos temiendo que el falso funeral se convierta en uno real, deciden no perder más tiempo con ninguno de los tres vulnerables. Merle debe hacerse cargo de alimentar, vigilar y adormecer a sus hijos, cuidar de la madre y mantener un cronómetro a su lado en todo momento. Aunque tiende a olvidarlo cuando sus hijos exigen atención de una manera, en la negarla es imposible. Ella llora, pero se calma cuando los brazos de Ren o los suyos la mecen. Su hermano es incluso más complicado, porque no sólo exige ojos sobre él, sino que el espacio sea calma absoluta. Sin embargo, aún con todo, verlos, sostenerlos y tenerlos con él le resta peso incluso a su propio estado de recuperación.
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