Capítulo 995: ¡Abuelita, abuelito! Desperté agotada, la luz del sol entraba por las ventanas. -¿Acaso no cerré las cortinas? -Parece que no. -Mmmm... Quiero seguir durmiendo. Me levanté y cerré las cortinas. -Así está mejor. -Mjum. Cerró los ojos y yo también, pero a diferencia suya, yo ya no pude dormir. Observé sus ojos, sus pestañas rizadas, sus cejas pobladas, su piel blanca y suave, su nariz de muñequito de pastel, su cabello castaño claro, sus labios rosas, su barbilla fina. -¿He sido una buena esposa? Me pregunté en voz alta, la respuesta fue clara para mí. No, no lo he sido, nunca lo fui. Como estaba dormido no respondió, pero si hubiera estado despierto habría mentido como siempre lo hace, habría justificado de mil maneras el por qué no he sido buena esposa, por estar ocupada con la empresa, tratando de lidiar con mis suegros, con mis hijos ocultando secretos, protegiendo el apellido, todo lo que me haga sentir mejor, pero cuando volvemos a casa, cuando la puerta de
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