Alfredo se balanceó ante sus ojos, un golpe sordo, y se desplomó.Gabriela quedó completamente perpleja.Al segundo siguiente, se agachó para revisar su condición.Alfredo evitó las miradas de esas personas y le guiñó un ojo.Gabriela se quedó sin palabras.¿Estaba fingiendo?¿Por qué estaba fingiendo?Antes de que pudiera entenderlo, de repente el hombre calvo se preparó para irse.Alfredo tiró de su ropa y le dijo en lenguaje de señas: —Necesitamos, dinero, para, atención médica.Gabriela de repente entendió.Se levantó y dijo: —¡Oigan, no se vayan! ¿Piensan que pueden golpear a alguien y simplemente irse así?El hombre calvo se giró, con una mirada feroz en sus ojos: —¿Quieres chantajearme?—No, simplemente, él está inconsciente ahora y debe ser llevado al hospital. Fueron ustedes quienes lo golpearon, así que deben ser responsables —dijo Gabriela.El hombre calvo se acercó.Rodrigo se interpuso entre Gabriela y el hombre calvo, imponiendo su autoridad sin enojarse: —¿Qué pretendes
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