La noche anterior, Alicia se había despedido de Axel. Él se había ido de viaje y sabía que no lo vería por días; aunque le dolía, estaba tranquila. Fue como de costumbre al trabajo y, después de realizar algunas cuestiones, salió al almuerzo con Luis.—¿Cómo estás hoy, Alicia?—Bien, me siento bien.—Te veo algo pálida.—No. Estoy muy bien. Bueno, he tenido algunas náuseas, pero el médico dijo que era normal, que mi estómago estaría algo sensible después de la infección.—Pues si sigues así, deberías regresar a ver al médico.—No es nada, no te preocupes.—Bueno, si tú lo dices.—Sí, sí, sí.Alicia le quitaba importancia al tema.—Cambiando de tema, Alicia, ¿qué harás cuando él se case? Ya faltan pocos días.Alicia suspiró.—Creo que me iré de la empresa, no lo sé aún. Mi hija sigue en la escuela; aún no sé qué haré, ya se me ocurrirá algo.—Lo siento.—No te preocupes, deberíamos regresar al trabajo.—Vamos.Pagaron la cuenta y al salir del restaurante caminaron. Luis no había llevado
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