Al llegar a su casa, encontró a Celeste sentada leyendo un libro, así que ella también se sentó quitándose sus zapatos. —¿Y Abril? —Está en su cuarto. —Ok... Oye, ma, hoy saldré por la noche, tengo un evento por parte de la empresa. —¡Oh, hija!, ¡qué bueno! Diviértete un rato, casi no sales. —No tuve opción. Mi jefe me obligó a ir, pero solo estaré un rato y regreso. —Bueno, hija, como tú creas conveniente. —Bueno, mamá, me iré a duchar para comenzar a arreglarme y estar lista temprano. —Sí, hija. Alicia se levantó del sofá, tomó sus zapatos con sus manos y caminó descalza hasta llegar a su habitación. Se recostó un momento en la cama; tenía mucho cansancio. Después de que con un poco de esfuerzo se levantara de la cama, se metió a dar un baño. Al salir, sacó de su armario un vestido negro de lentejuelas. Era largo y se ataba por el cuello, dejando sus hombros al descubierto. Además, tenía una abertura en la espalda que dejaba ver toda su espada. Se puso unas zapatillas
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