Alicia se había despertado muy temprano para terminar de arreglar su maleta. La noche anterior no tenía cabeza para nada, ya que se estaba enfrentando a los sentimientos de Luis, unos sentimientos muy fuertes con los que no sabía qué hacer.En la puerta de su casa se escuchó a alguien tocar; al abrir, vio a Celeste. Alicia había invitado a Celeste a ir al viaje para que Abril pudiera disfrutar de todos.—Buenos días, hija, ¿ya estás lista? El avión sale a las 11:00 de la mañana.—Sí, mamá, ya estoy lista, solo me faltaba meter algunas cosas en mi maleta, pero ya estoy lista.—¡Perfecto!Alicia sonrió, aunque en su sonrisa se miraba confusión, tristeza, desilusión. Eran muchos sentimientos.—Hija, ¿te pasó algo?—¿Por qué lo preguntas?—Te noto extraña, no tienes la misma energía que siempre.—Bueno... Sí, pasaron algunas cuestiones, pero todo bien, no te preocupes.—Dime, hija, ¿qué pasó? Tenme confianza.Celeste tomó de la mano a Alicia y la sentó en el sofá a su lado. Alicia suspiró
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