Brilla sola tras la partida
Durante tres años, Elena fue dócil e impecable. A cambio, solo recibió el certificado de defunción de su padre.
Sometió cada rasgo de su carácter, actuando siempre con prudencia y cuidando el más mínimo detalle, solo para conseguir los recursos médicos que él tenía en sus manos.
Sin embargo, una frase pronunciada con total indiferencia —El padre de ella los necesita más— destruyó su última ilusión.
Creyó que Adrián era su salvavidas, sin imaginar que terminaría siendo la sentencia de muerte de su padre.
El día que concluyó el funeral, Elena firmó el divorcio y se marchó sin mirar atrás.
Por primera vez, aquel hombre poderoso y dominante se presentó ante ella con la mirada enrojecida, suplicándole con humildad que se quedara.
Elena soltó una carcajada helada.
Cuando regaló esos recursos sin dudarlo, ¿nunca pensó que este día llegaría?
Con absoluta frialdad, le dijo:
—Lo siento, señor Adrián. Hágame el favor de largarse. Me está estorbando el paso.