Punto de vista de lirio
La puerta de la oficina del director Morrison ni siquiera había terminado de cerrarse cuando saqué mi teléfono. Mis pulgares prácticamente volaron por la pantalla cuando abrí el perfil de chat de Emma, rezando por cualquier señal de vida.
Pero... ¡Nada!
Mi último mensaje de texto de ayer estaba allí, marcado dos veces pero no visto. Sin burbujas de escritura, sin notificaciones, solo silencio de muerte. Un nudo familiar y asfixiante se apretó en mi garganta, pero esta