Alaia
—¿A quién se llevaron? —cuestiono fuera de mí y me muevo en la casa como una loca.
—A Noah y a Paula —Grace solloza y un fuerte dolor atraviesa mi caja torácica, mi mente se niega a creer lo que esta escuchando.
Niego, no, no, las lágrimas caen por mi rostro y los busco frenéticamente en cada habitacion y rincón.
—Mi hijo, mi hijo, mi niño, es solo un bebe —susurro mientras lloro y lo busco, mis esperanzas se rompen al entrar a la última habitación de la casa y no encontrarlo.
—¿Qué suced