Cuando me metí a la cama, ella estaba acostada boca arriba, pero se dio la vuelta hacia mi lado y me miro, la lámpara de su mesa noche seguía encendida, me deslice en la cama, hasta que podía tocarla con facilidad, y la atraje hacia a mí.
-Aby, no quiero asustarte, pero… -
-pero… ¿Qué? – respondió ella, acariciando mi mejilla
-no sé si voy a poder mantener mis manos quietas, si estas usando eso –
-¿me estas pidiendo permiso para tocarme? – pregunto en voz más baja, pero al escuche perfectamente