Su espalda golpeó el suelo, su pierna fue golpeada por la mesa de noche que se volcó, su brazo fue arañado por los fragmentos de vidrio, la sangre goteaba, y el intenso dolor la hizo despertar aún más. Mordiéndose los labios con fuerza, estiró la mano para agarrar el borde de la mesa y tratar de levantarse.
¡Otro estruendo!
En un instante, sonó la alarma del hotel y se escucharon las palabras urgentes del personal:
—Por favor, todos los huéspedes diríjanse por el pasillo de seguridad hacia el á