El movimiento y el bamboleo hicieron que Selene recobrara lentamente la conciencia. Se sentía completamente débil, con la cabeza dando vueltas, y percibió un leve olor a sangre...
A su alrededor, todo estaba oscuro, solo un rayo de luz se filtraba a través de las rendijas de las tablas de madera, permitiéndole ver dónde estaba.
La sensación de balanceo la hizo darse cuenta de algo.
¡Estaba en un barco, y uno que estaba navegando!
Recordó que fue golpeada y noqueada en la entrada de su casa, cu