La cosa que más teme la gente es sentirse desamparada, el repentino interés que llega en ese momento, todas las emociones estallan en un instante, su fortaleza se desmorona en un abrir y cerrar de ojos.
—¡Rosa! ¡Rosa!— Fausto llegó corriendo al escuchar las noticias, viendo a Rosa cubierta con una sábana blanca, perdiendo toda cordura, a punto de correr hacia ella.
—Señor Soto, no puede entrar, todavía estamos investigando... Por favor, dénos un poco de tiempo— la policía detuvo inmediatamente a