Mundo de ficçãoIniciar sessão—Ven, vamos —susurré, estrechando su gran mano para guiarlo de nuevo a mi casa.
—¿A tu madre no le molestará tenerme ahí? —preguntó con algo de miedo. Lo miré extrañada y negué automáticamente.
—No, claro que no. Ella me dijo que te trajera de regr







