Alana
¡No puede ser! yo creo que otra vez estoy en el hospital, siento que me quema la nariz, hay un olor muy fuerte como si tuviera debajo de mi nariz una bola de algodón impregnado con algún antiséptico fuerte.
— ¡Ugh!, huele horrible aquí Dios mío—Sigo con los ojos cerrados, no los quiero abrir porque no solo está ese olor fuerte y abrasador, también me molesta la luz, se siente como estar debajo de un gran foco que está dirigido solo a mi rostro.
Escucho que alguien se mueve y camina lentam