CAPÍTULO DOCE: FUERTE
En el momento en que menos Gabriela lo hubiera esperado, ellos lograron llegar a su parada, ¿qué se podía decir de Gabriela cuando ya se había dicho todo? Pero más allá de todo eso, ¿qué se podía decir de la pequeña Velvet que no podía parar de sonreír? No era que entendiera lo que había pasado entre su madre y el hombre que quería ver como su padre, ella solo podía ver la felicidad con la que Daniel las protegía y la seriedad con la que se tomaba su papel de padre entre