Valentina no sabía que estaba latiendo más rápido, si su corazón o el fuerte dolor de cabeza que le estaba nublado la vista. No había preguntado nada. La mirada de resignación de su padre era más que suficiente para confirmar sus sospechas.
— ¿Qué rayos, papá? ¿Es el día de los inocentes o algo parecido? Esto es una broma de muy mal gusto —afirmó Valeria.
"No. Nada remotamente parecido" pensó Valentina. Ria a pesar de ser una de las mejores abogadas de Nueva York no conocía las expresiones d