CAPITULO 30 NOS DEBEMOS UN DIA PARA CHICAS.
Ashley Freetman
Noah y yo, llegamos al salón y todos estaban en el, ninguno pasó desapercibido el brazo que rodeaba mi cintura, ni siquiera mis amigos, a quienes seguramente les debía mi desayuno; ya que el haberme ido apresurada con Noah, hasta el dinero se me olvidó dejarles. Caminé hasta mi asiento, al lado de los hermanos Mariluz y Alexander. Noah, se dirigió a su escritorio, encendió una portátil y un vídeo beam.
─ ¿Fue con él? ─ Siseó Mariluz, un poco incrédula.
─ ¿De qué hablas? ─ M