El sonido estridente de la alarma me despertó abruptamente, sacándome de un sueño que, por más extraño que resultara, se sentía increíblemente real. En aquel mundo onírico, me encontraba perdida en un denso bosque, corriendo con los pies descalzos sobre la hierba fresca. Cada zancada era un recordatorio de la incomodidad que causaban las pequeñas piedras y ramas que se incrustaban en mis pies, un dolor que se intensificaba con cada paso que daba.
Eran momentos de pura adrenalina, llenos de mie