Capítulo 52.
Aspiré una gran bocanada de aire y luego tosí mis pulmones en un ataque violento..
Mis ojos ardían y me tomé un momento para sentir cada uno de mis dedos en donde se suponía que debían de esatar.
Nuestra Gran Madre dijo que podía traerme de vuelta e incluso se ofreció a arreglar mi ojo, pero no dijo nada de dejar intacto el resto de mi cuerpo. Con mi suerte, solo esperaba que aún tuviera dedos, brazos y piernas.
Mientras abría los ojos me preguntaba qué era lo que Gran Madre había tenido que