Jeremías
Me despido de mis hijos, incluso si no quiero, los veo subir al auto que los llevará a la casa de campo familiar. Lizbeth sale por la puerta mientras el chofer se encarga de subir las maletas al auto. Ella se detiene a mi lado con una pequeña sonrisa en sus labios.
—Realmente me gustaría quedarme aquí contigo, pero no creo que sea bueno para los niños — admite — ya sabes si tu madre aparece o si se enteran de algo podría ser perjudicial.
—Lo sé, por eso, espero que los cuides bien — to