Beatriz
Llevo una mano a mi pecho mientras regreso a la cocina después de despedir a Lucas, me digo que debería calmarme, pero mi corazón late desbocado y mi rostro se siente en llamas solo porque él me besó.
Sé que dijo que solo debíamos practicar y realmente me estoy aferrando a eso para justificar que quiera besarlo, pero estoy a punto de desmayarse en vergüenza a hora mismo. El gato de Lucas se acerca a mis pies, hace un ronroneo coqueto para que lo alce en mis brazos y supongo que debo d