De vuelta en la casa principal, Ashley se entretuvo mirando el océano desde la ventana de su dormitorio. La vista era similar a la que había contemplado siempre desde la casa de su tía Libby.
Eso le recordó cuánto la echa de menos. Sobre todo en esos momentos, cuando se enfrentaba a la que podía ser la decisión más dura de su vida.
Ni la presencia del océano ni la suave decoración de la habitación consiguieron calmar sus nervios.
Se había pasado la tarde con sus hermanas, repasando los daños