—¿Qué sucede?
—Lo despertaste.
—Supongo que puedo hacer una excepción —me sonríe con malicia y me guiña el ojo.
—Deberías, tu tienes la culpa de que yo esté así —la hago retroceder hasta que su espalda se pegue contra el árbol.
—¿Yo? Pero si yo no he hecho nada —runrunea mientras me seduce con su dedo.
—Tu nunca haces nada estrellita —reí levemente— ¿Cuándo harás algo?
—¿Algo como que? —Besa mis labios—. Algo como esto…
Lleva su mano directamente a mi falo sobre el pantalón, me encanta