70. No puedo vivir sin ti.
Sergey observó cómo Erwan salía de la habitación agradeciendo en silencio que se marchara, ya que su paciencia estaba al límite y estaba a punto de lanzarse sobre él y partirle esa cara que por un instante se le hizo tan arrogante.
Una vez solos, se giró hacia Tatiana. Sus pasos, ahora más calmados, lo llevaron hasta ella. Sin decir una palabra, la rodeó con sus brazos, ofreciéndole la protección que sabía que necesitaba.
Pudo sentirla aferrarse a él con fuerza y él la ciñó más a su cuerpo