64. Necesito salir de aquí.
— Odio estar encerrada en este lugar — decía Tatiana caminando de lado a lado de la habitación.
— Es lo mejor para ti — aseguró Victoria acariciándose la tripa, ya muy prominente, por encima de la tela del vestido.
Victoria mantenía la cabeza apoyada sobre el abdomen de Pavel, los dos estaban tumbados en la cama de Tatiana viéndola desesperarse, parecía un tigre enjaulado.
— Siento decir esto, porque tu esposo no es santo de mi devoción, pero en tu estado no es bueno que salgas de este lugar—